YAHOO VS. GOOGLE VS. DELICIOUS
Google sigue siendo, a día de hoy, y después de varios años desde su nacimiento, la página de inicio de la gran mayoría de los ordenadores del mundo y, hasta ahora prácticamente sin competencia, el buscador que todo internauta utiliza para intentar obtener información, o mejor dicho, desechar todo el material inservible y redundante de la red.
Sin embargo, las deficiencias que muestra Google, y en general todos los buscadores cuya valoración de una Web se basa en sus enlaces entrantes, tiene varias desventajas. Sin duda la más importante es que los resultados que ofrecen son, en muchas ocasiones, insatisfactorios; Google no muestra el mejor material que existe al usuario que lo solicita, no siempre remite al mejor enlace, quizá debido a la facilidad con la pueden ser adulterados mediante técnicas de spam y/o comprándolos. Existen así muchas páginas que quedan fuera del alcance de aquél que sólo conoce esta técnica de búsqueda de información.
Los marcadores sociales se están convirtiendo, poco a poco, en la herramienta más utilizada por los que, podría decirse, "saben un poco más". Es esta gente, consciente de que Google le está ofreciendo menos, la que opta por "Delicious", que en España podría equivaler a "Inclasificable" o "Favoriting", meras copias de la original adaptadas al castellano. El problema es que Delicious da más, pero también exige al usuario un mayor esfuerzo, cuando normalmente lo que la mayoría quiere es llegar, preguntar y obtener una respuesta clara, concisa... sin complicaciones. Delicious requiere una mayor atención; registrarse, aportar información, colaborar, en cierta medida. Esto hace suponer que el rendimiento de Google, aunque quizá deje bastante que desear, es absolutamente satisfactorio para el común de los mortales. En este sentido no serían esos que "saben un poco más" los que utilizarían los marcadores sociales, sino aquellos que tienen el tiempo, el interés y los recursos necesarios para sacarle un mayor rendimiento a Internet. De este modo, una gran mayoría queda excluida, lo que supone un sesgo en las webs populares del servicio que, de modo tautológico, disuade de participar a los que faltan.
Que Delicious llegue a sustituir a Google de momento es una suposición improbable. No obstante, los principales competidores del mercado llevan tiempo sobre el asunto.
Mientras que Google se interesa por el sistema de utilización de los favoritos de sus usuarios, con la creación de Google Bookmarks, Yahoo hace una apuesta aún más clara y desembolsa una importante cifra para hacerse con Delicious. La pregunta es ¿por qué?
Sin duda, este tipo de servicios permite una valoración de las páginas más efectiva, realizada por aquellos a los que en realidad se dirigen, pero ya se ha visto que este es un mercado aún muy reducido. ¿Se tratará, pues, de una inversión de futuro?, es probable. La respuesta es complicada y desde luego no se encuentra en los ingresos por publicidad, ya que los marcadores sociales, más que una Web en la que los usuarios se detengan, acaba siendo un mero repositorio de datos.
Todo esto hace pensar que Yahoo podría haber adquirido Delicious con la finalidad de garantizarse el futuro: por un lado puede utilizarlo para mejorar su buscador y hacerlo más efectivo y, por otro, se asegura la posibilidad de competir en un futuro en el que los marcadores sociales acaben por triunfar entre el gran público. Pero sobre todo es una cuestión de hacerse fuerte en la red; mientras que otros se encargan de la concepción de nuevas herramientas para ofrecer a los usuarios de Internet, Yahoo, por ejemplo, simplemente compra aquella que más éxito tiene en cada sección, ganando, como hizo con cuando compró Delicious, millones de usuarios que, a partir de ese momento, quizá empiecen a interesarse por otros de sus productos.
En este sentido, Delicious no tiene modelo de negocio, nunca podrá ganar dinero, nunca será rentable. Sin embargo, para su creador supuso unos ingresos de más de sesenta millones de euros, y para Yahoo una clara baza estratégica para disputar la batalla comercial de Internet; no le dará dinero de forma directa, pero quizá le sea muy rentable de forma indirecta.
